Somos un grupo que se formó hace más de diez años para empezar a trabajar lo constructivo de otro modo. Por una parte, con otra lógica interna, en cuanto a lo laboral:  trabajamos en igualdad de condiciones, intentando que no se fijen los roles y sin generar diferencias respecto a las tareas que en cada circunstancia le toquen a cada uno. Por otra parte, en cuanto a lo que tiene que ver con el cliente, buscando soluciones para las inquietudes que se presentan, atendiendo la singularidad de cada proyecto y al hecho de que lo que estamos construyendo es o será habitado por alguien, habitualmente por una familia que busca en su vivienda un espacio adecuado para su día a día, para vivir su vida cotidiana. Intentamos generar un producto que sea resultado del encuentro entre lo que nosotros podemos aportar y lo que la gente realmente tiene como necesidad y como deseo para habitar sus casas.
Una vivienda es mucho más que la materialidad de las paredes y los techos, es un espacio que será habitado y eso es muy importante para nosotros. No sólo en relación a las personas que habitarán la vivienda, sino también en relación al entorno en el que esa vivienda se construye. Por eso es que prestamos mucha atención a la relación de las viviendas con su entorno natural y social. Esa es la dimensión ecológica de una construcción. Nuestro esfuerzo es reducir el impacto socio-ambiental y optimizar el beneficio de las distintas alternativas que surgen caso por caso.
Por individual y singular que sea la construcción de una vivienda, está siempre en un contexto, en un entorno. Por eso es que decidimos, además de construir nosotros de otro modo, promover ciertas técnicas que habilitan muchas más alternativas de las que normalmente se consideran. Y no sólo técnicas, sino también criterios y lógicas de trabajo que pueden mejorar mucho la experiencia de la construcción, transformando lo que suele ser altamente conflictivo en una algo que se puede disfrutar colectivamente. Así fue que hacia 2014 empezamos a dar talleres en los que intentamos promover la construcción sustentable y, especialmente, la autoconstrucción, es decir, la disposición colectiva autónoma para construir viviendas y espacios comunes sin tener que recurrir necesariamente a la contratación de empresas o equipos de trabajo.
En este sentido, el proceso constructivo exige técnicas fuera de estándar, útiles para adaptarse a procesos y contextos singulares. Por lo tanto requieren mucha práctica, de manera que los talleres tienen varias finalidades igualmente importantes. Una de ellas es avanzar con una casa que está en construcción, con alguna vivienda única, o primera vivienda de alguna familia que está abriendo su casa para realizar el taller. Otra finalidad es el hecho en sí mismo de hacer un taller, que siempre es una experiencia muy motivadora y productiva para todos los que estamos ahí. Por otra parte, habilita la posibilidad de transitar una experiencia de trabajo en equipo, registrar esa dimensión colectiva propia de la construcción y registrar también esos enlaces solidarios que aparecen en situaciones así pero que muchas veces, en lo habitual de nuestros haceres cotidianos, no lo percibimos tanto. Los talleres, aunque volvamos sobre técnicas que ya hemos visto, son siempre distintos y productivos, no solamente porque nos perfeccionamos en las técnicas sino porque las realizamos en contextos diversos, con grupos diferentes de personas que abren por lo tanto experiencias colectivas muy distintas cada vez.
En esta dinámica vemos cómo se va avanzando con el resultado formativo del taller, en el sentido técnico, compartiendo este conocimiento con cualquiera que esté interesado en adquirirlo, pero potenciando a la vez lógicas de construcción autónoma que hacen que los problemas habitacionales se puedan resolver de una manera bastante efectiva y placentera. Ver que este tipo de lógicas funcionan realmente, que son aplicables, que nos hacen bien a todos los que participamos de esto. Se trata del trabajo colectivo, de resolver los problemas de una manera más comunitaria. No como una situación de emergencia sino como algo que potencia un buen vivir, una solución realmente satisfactoria a problemas como el de la vivienda con un criterio mucho más solidario y urbanístico.